A partir de ahí todo fue a peor y mi corazón sólo enmudeció, comenzó a latir igual que un motor cada vez más fuerte y más rápido. Tengo la impresión que esto no funciona, pese a la bajona vuelvo a la faena y otra vez aquí a este lado de la luna, siempre junto a ti, así es como me emociona. Labios carmesí, ojos de leona, vivir la ficción es lo que me mola pero sufro yo todas las mañanas la desilusión de olvidar la trama y mi habitación es fría y oscura. ¡¿Cuantas veces, Dios?!, ¡ya no más tortura!.
Posted by Manuel A. Monteserín González
KDM ASTURIAS
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